Tocando fondo

 

portada Tocando Fondo

 

 

Asomarse a las noticias en tiempos de pandemia es un deporte de alto riesgo, más aún en Chile, donde las noticias suelen ser, una tras otra, golpes bajos de un sistema agónico que sigue siendo custodiado a ultranza por quienes nos gobiernan. Las “ayudas” aparecieron tarde y resultan insuficientes, resguardan los intereses económicos de los de siempre, incrementando la asfixia de los habitantes de éste, nuestro país. Aquéllas y aquéllos que caminaban al borde del precipicio económico antes de la pandemia experimentan una caída libre de la que el gobierno se desentiende, peor aún, contempla con fría indiferencia y aprovecha de ofrecer créditos encubiertos, que muchas y muchos se verán forzados a tomar. Mientras escribo esto que tengo atorado, mi mente recapitula las frases que profundizan la violencia del trato recibido:

“Le vamos a estar regalando plata a personas que no la necesitan” dijo Allamand sobre retiro de fondos de AFP.

“a la izquierda le encanta que las personas vivan del Estado – nosotros no queremos que dependan del Estado” decía Pepa Hoffmann en la discusión sobre bono de emergencia

“creemos que la vía de solución es hacernos cargo de este universo enorme de padres que no tienen con quién dejar a sus hijos y no sólo priorizar a 22 mil mujeres” decía la Ministra Zaldívar negándose al post natal de emergencia.

“Hay veces que parece que la estupidez no tiene límite” señaló Felipe Guevara, intendente de la RM al referirse al jardín infantil de la empresa Fruna, criminalizando mujeres trabajadoras que no han recibido el cuidado que se espera por parte del Estado ni de su empresa.

Estas frases son sólo una muestra de cómo las puertas se cierran una tras otra. Contemplamos con impotencia el rechazo a iniciativas como el post natal de emergencia (tal y como fue propuesto), el retiro del 10% de los fondos de la AFP, o el congelamiento del cobro de servicios básicos, todos proyectos sensatos, amenazados de veto o con ser enviados al tribunal constitucional.

En el golpeado sector cultural la tónica no es distinta. A la reasignación presupuestaria de 15 mil millones, de la que aún se desconocen sus detalles, le siguió la negativa a los apoyos directos a las trabajadoras y trabajadores, argumentando limitaciones normativa, lo que dio paso a la ayuda concursable a través de los “Fondos de emergencia” los que se acabaron antes de que se cumpliera el plazo anunciado para su cierre, dejando a cientos de postulantes con un proyecto elaborado, sin enviar, a esto se suma que la elaboración del presupuesto 2021 debe ser con base cero, es decir el presupuesto de cultura podría reducirse aún más. La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, en una reunión conjunta de la Comisión de Cultura y Hacienda de la cámara de diputados el lunes 6 de julio de 2020, concluía su intervención señalando: “Podemos hacer lo que podemos con lo que tenemos”. Ésa es la respuesta que entrega la máxima autoridad cultural a un sector que se cae a pedazos y que probablemente será uno de los últimos en ponerse en pie, ella lo sabe y ha optado por calzarse una camisa de fuerza burocrática, mostrarse impotente, sin peso político, develando, una vez más, la poca jerarquía que tiene el sector en la política nacional, por lo tanto, en el presupuesto nacional. Escuchándola, pienso “preparémonos, porque esto sólo será peor”.

A pesar de esto, el sector está movilizado, las organizaciones, en sus diversas formas, han sacado adelante campañas sociales y han elaborado propuestas colaborativas, se han mantenido sin descanso, sin pausa y sin decaer, asistiendo rigurosamente a la gran cantidad de reuniones y mesas estériles que ha propiciado la autoridad, que no presentan avances en los temas urgentes.

Fruto de la organización nace “El Plan de emergencia y reactivación Cultural” redactado por la Coordinadora Intersectorial Cultura en Emergencia, la que aún sigue sumando organizaciones y agentes a su trabajo.

El Plan  propuesto incluye 15 medidas y prioriza 6, de carácter urgente:

1. Frenar inmediatamente los recortes al presupuesto del Ministerio de las Culturas las Artes y el Patrimonio.

2. Impulsar un decreto que le entregue las facultades al Ministerio para la entrega de apoyos directos.

3. Implementación de consejos sectoriales ampliados de emergencia a nivel nacional y en cada región del país.

4- Detalles de las reasignaciones internas de 15 mil millones para el plan de apoyo, y futuros movimientos presupuestarios.

5- Suspender la exigencia de cofinanciamiento en dinero para todos los concursos y fondos 2019 – 2020.

6- Implementación de ficha individual para trabajadoras y trabajadores de la cultura, las artes y el patrimonio, para facilitar la vinculación con beneficios sociales o fondos de otros ministerios.

Mientras se desarrolla el debate oficial, con una calma que desespera, el mundo organizado cree firmemente en la tarea de enaltecer la cultura en el amplio sentido, si verdaderamente queremos reconstruirnos como sociedad después de la pandemia, esta reivindicación debe ser prioritaria pues tiene directa relación con las formas en que nos relacionaremos como comunidad a futuro, la ayuda popular está vigente desde el primer día, solidaria y colaborativa, enfrentando con articulación la soledad y el abandono.

 

Las ollas comunes, principalmente impulsadas por mujeres, se levantan en cada barrio donde el hambre corroe, las ventas por cuenta propia de productos aparecen para enfrentar la cesantía que se cuela por las paredes de muchos hogares ¿la respuesta del gobierno? Sancionar sanitariamente a las ollas comunes, ordenar al Servicio de Impuestos Internos la fiscalización a las ventas informales, lo que muestra una sintonía fina con la violencia hacia el pueblo.

En cultura, cientos de compañeras y compañeros movilizados han gestionado y siguen entregando cajas de ayudas y organizando fondos solidarios: ADTRES, SIDARTE, TRAMUS, SINTECI, Compañías Teatrales en Red, Red de Educadores, Red Nacional Danza Sur, entre tantos otros. Desde la Red de Actrices RACH llevamos 4 fondos solidarios para apoyar a nuestra compañeras y lo seguiremos haciendo, porque no podemos sentarnos y decir: “podemos hacer lo que podemos con lo que tenemos” no podemos hacerlo por un imperativo ético, no podemos quedarnos en compás de espera, para recién contabilizar las víctimas, cuando acabe la pandemia.

Andrea Gutiérrez Vásquez

 

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